martes, 11 de junio de 2013

El Ratón Pérez

Hola familias de sala azul, les cuento que en la sala los nenes están algo ansiosos, ya que algunos de ellos comenzaron a perder sus piezas dentales y otros aún no, me preguntan me muestran sus dientes, me piden que confirme si algún diente se les está moviendo, ante tantos cuestionamientos les voy a contar una historia para que todos la tengan en cuenta. Bueno espero que les guste y a tener paciencia ya va a llegar el Ratón Pérez!!!!



                                                 LA HISTORIA DEL RATON PEREZ

Hoy les voy a contar una historia, la historia del Ratón Pérez, o sea yo, un ratón trabajador:
Con toda mi familia vivíamos en una cuevita, sí papá ratón Pérez y mamá ratita Anita. Nuestra cueva era como toda casa de ratones: un agujerito, ni muy grande ni muy chiquito, para que no nos pudiera atrapar ningún gato.
Adentro tenía pelusas para que nos abrigaran en invierno, pedacitos de diario para que papá se mantenga informado, quesitos duros, blandos, con agujeros y sin agujeros ( que son nuestros preferidos).
Un día tuve una idea MUDARNOS, pero a una casa distinta a las demás. Una casa muy grande, cómoda, limpia y muy blanca. Pensé y pensé y decidí que lo mejor sería ir a vivir a un castillo. Fui corriendo y se lo conté a toda mi familia, todos saltaron y movieron sus colitas de alegría. ¡Tendríamos un castillo para nosotros sólos, sin gatos y con muchos quesitos!!!!
Y ahí surgió el gran problema ¿con qué lo construiríamos? Mamá pensó con pelusas pero duraría muy poco, papá dijo con papel! ¡NO! Se volaría rápidamente.
En ese momento se me ocurrió una idea genial, proponerle  a todos los niños del mundo que cuando se le cayeran los dientes, me los entregaran a mí para poder construir con ellos  el mejor y más blanco  castillo que nunca imaginaron.
Eso sí , con una condición deberían dejarlos debajo de la almohada, para que cuando estén durmiendo yo pase a buscarlos muy despacito y sin hacer un solo ruidito.
Pero ¡ Atención! Como somos ratones muy agradecidos y nos gusta dar sorpresas van a ver que me voy  a llevar el diente pero les voy a dejar algo a cambio ¿qué? ¡ah! No se dice sino dejaría de ser sorpresa. Saben que me gustaría que mi castillo sea el más grande, y que sus dientitos (dientes que son los ladrillos) estén siempre limpios, fuertes y muy cuidados. Por eso  acordate  de mí  y cuidalos  mucho,  cepillándolos como corresponde, no comiendo demasiadas golosinas y visitando a tu odontólogo.
Y no olvides que :
     
                                   “Ya en la época de mis abuelitos
                                      El Ratón Pérez juntaba dientitos
                                     Por eso como dijo mi tío Martín
                                     Este es un castillo que no tiene fin”
                                                  Besitos Seño Silvia.

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